viernes, 4 de noviembre de 2011
¿La moda? Paso...
Siempre que las personas tratan de estar a la moda no hacen otra cosa que tratar de ser como los demás, por lo cual su originalidad se ve afectada. La forma de vestir, hablar, la música que escuchas, etc.
Como publicista conozco perfectamente la importancia que tiene la moda, pero también hice conciencia de que hay algo más profundo en todo este asunto. Todo comenzó con la producción en serie, emanada de la Revolución Industrial.
Hasta antes de la Revolución Industrial, la mayoría del consumo era para satisfacer necesidades básicas, pero con la producción en serie derivada de ésta hizo que las necesidades fueran cubiertas (en los países industrializados, obviamente) y hubiese un aumento en la productividad acompañado de un decrecimiento en los compradores. La única solución, según Marta Harnecker, era crear necesidad entre los consumidores a través de golpes psicológicos; es ahí donde nace el consumismo.
El consumismo es una necesidad creada, el ir más allá del consumo para satisfacer las necesidades básicas de los individuos, la acumulación de bienes y servicios de los que se podría prescindir. En términos muy estrictos, se denomina consumismo a “los actos de consumo que sobrepasan las posibilidades salariales del individuo y recurren al endeudamiento”, aunque Marta Harnecker agrega a esa concepción el que se trata de “una adicción a los objetos nuevos que ofrece el mercado”, ya que no sólo hay consumismo entre los trabajadores asalariados, sino también entre quienes éste mantiene.
En la vida cotidiana, ya parece una costumbre el que los productos tengan un significado efímero, ya que nada está hecho para durar. Consumir es una forma de poseer, y tiene cualidades ambiguas: por una parte, alivia la angustia, porque lo que tiene el individuo no se lo pueden quitar, pero también requiere consumir más, porque el consumo previo pronto pierde su carácter satisfactorio.
El valor que se le da a los bienes de consumo viene determinado, en la gran mayoría de las ocasiones, por los medios de comunicación, tanto tradicionales como nuevos; grupos de moda, formas de hablar, escribir, etc. forman parte de todo este bagaje simbólico que los publicistas explotan a través de formas que poca gente imagina. No, amigos... la publicidad no se limita a los anuncios que ven en forma tradicional. Hay maneras más sofisticadas.
La moda no es una creación tuya ni de tu generación, sino de un excelente mercadólogo que está detrás de la imagen de un músico, artista plástico, actor o hasta subsistema social.
Esto no tiene por qué ser necesariamente malo... pero entonces no tienes fundamentos para burlarte de quienes tengan usos "anacrónicos", porque a fin de cuentas no están siendo arrastrados por lo que tú sí. :)
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