Fernanda
Cuando el viento es ligero y permite a las aves volar,
en sus pequeñas alas se guarda el sonido de tu nombre.
Fernanda, Fernanda... una y otra vez las ondas golpean mis oídos;
llena de alegría mi corazón y preséntate aquí.
La lluvia también hace su papel en este juego del destino,
pues me recuerda aquella mañana en que te vi por vez primera;
no olvido esa mirada ni esa tímida sonrisa que dibujaste en mi memoria.
Me pregunto si pude grabar algo de mí en tu ser junto con el rocío matinal.
Las siguientes veces pude observar que era una extraña magia;
tu cabello atrapando los rayos de sol de forma inequívoca...
una voz que se tatuó en los rosales que te rodeaban.
Una mirada que reflejaba el deseo de libertad...
Nuevamente, el trino de las aves anuncia el fin de la penumbra...
el día ha llegado y con él todo lo que representa tu recuerdo.
Fernanda, Fernanda... nunca pude sacar ese nombre de mi cabeza;
llena de alegría mi corazón y preséntate aquí.
jueves, 18 de agosto de 2011
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